PSICOLOGÍA EN LOS JUGADORES DE PÓKER

Como sabemos no todos los jugadores de póker consiguen ganar de manera regular y a menudo son víctimas de un síndrome conocido como el de “mentalidad de víctima”. Aquellos que se sienten víctimas en el póker tendrán una mayor tendencia a creer que en un destino de mala suerte que los persigue de manera constante.

Por otra parte, el nivel de juego de esta clase de jugadores se ve reducido de manera abrupta por el mismo tipo de mentalidad. La toma de decisiones en las mesas de póker se vuelve dificultosa. El temor a perder grandes cantidades de dinero nos puede llegar a paralizar, haciéndonos perder buenas oportunidades.

Para casi todos los jugadores que sufren rachas negativas, las razones que están detrás de este comportamiento suelen estar ocultas. En ocasiones se trata de un auto-boicot que genera el mismo jugador, y por medio del cual se niega a seguir aprendiendo estrategias y tácticas que lleven su póker un poco más allá.

Al principio, lo mejor será implementar cambios paulatinos que nos lleven a una modificación gradual de nuestra conducta. No tendrá ningún sentido intentar modificar todo de golpe, porque chocaremos contra una barrera. Por ello, lo mejor será procurar jugar sin miedo al menos por cuatro o cinco manos, en una sesión de juego.

Algunos jugadores tienen éxito con métodos un poco más agresivos, como jugar varias manos de póker sin siquiera mirar las cartas que nos reparten. Esto nos forzará a quitarnos el miedo de manera automática, sin importar cuáles fueron las cartas que nos tocaron en suerte.